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Es una parasitosis externa, que afecta a la abeja melífera en todos sus estadios de desarrollo (cría sellada, abierta e individuo adulto), y que actualmente está considerada como una de las enfermedades más graves, que causa, si no es convenientemente tratada, una alta mortalidad en las familias de abejas. Es producida por el ácaro “Varroa Jacobsoni Oudemans”, los cuales tienen seis patas en estado larvario y ocho patas en estado adulto. Las hembras son las que parasitan a las abejas, y son de un color castaño claro a oscuro. Los machos son de color blanco amarillento, y tienen menor consistencia que la hembra. La fecundación de las hembras se desarrolla en el interior de la celda operculada. Luego elige una celda que contenga una larva finalizando su etapa abierta, y la parasita, teniendo preferencia por las celdas de zánganos. No se conoce del todo el comportamiento de la hembra Varroa dentro de la celdilla. Se sabe que consumen hemolinfa a expensas de la ninfa, y se admite que una vez realizada su puesta, mueren. La vida biológica del parásito es muy variable. Cuando permanece fijo sobre su Huésped vive de dos a tres meses en verano, y de cuatro a seis meses en invierno. Es importante señalar que en ausencia de abejas, la duración de vida del ácaro Varroa depende de la temperatura y humedad en el interior de la colmena. Con temperaturas entre 13 y 25 ºC y con humedad relativa del 65 al 70% sobrevive alrededor de siete días. En el exterior pueden vivir sin alimentarse durante nueve días, y cuando la temperatura alcanza los 35 ºC y la humedad relativa es del 50% viven menos de 24 horas. Estas variaciones ambientales permiten contagios indirectos por parásitos llevados con el material apícola que no ha sido puesto en cuarentena. De todas maneras el contagio más habitual es la transmisión por contacto. Las principales causas de la expansión de la Varroa son: El pillaje, la deriva, el ir y venir de los zánganos, las manipulaciones descuidadas del Apicultor y la transhumancia no controlada de las colmenas, a lo que hay que sumar la no detección precoz de la enfermedad. Los síntomas son abejas pequeñas, malformaciones anatómicas, todo esto se traduce en una reducción de la vida productiva de la abeja. Otros signos son: falta de vitalidad, muerte prematura, debilitamiento de la colmena y finalmente su desaparición. La acción patógena sobre la cría de la abeja se traduce en una pérdida de peso y una disminución de proteína total. Cuando la cría es parasitada por más de ocho ácaros, las pupas mueren y no terminan su transformación en abejas adultas (De Jong et al.), presentándose entonces signos muy parecidos a la enfermedad denominada Loque Americana.
MODO DE EMPLEO
Poner 6 g impregnando una tablilla, si es posible de madera de chopo o álamo, depositando esta sobre los cuadros de la colmena. Consideramos que con 2 tratamientos al año en épocas de desarrollo de la Varroa tendría que ser suficiente. No obstante aconsejamos a los apicultores que se dejen influir por sus conocimientos.
COMPOSICIÓN
Sales potásicas de ácidos grasos vegetales, Citrus Paradisi, Thymus Vulgaris y Extracto de Neem.
PRESENTACIÓN EN ENVASES
Envases de 250 g y 1 kilo.
Incluido en la lista del Reglamento C.E. 1488/97, anexo II, parte B, por lo que está permitido su uso en agricultura ecológica, teniendo además un gran campo de aplicación en agricultura integrada.

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